Friday, May 09, 2008

¿Hablando la gente se entiende? Parte III y -esperemos- final

Antes de la debacle terrible, insuperable, de ayer, la idea era hacer un post de balance de los posts previos. Como el Criador no tenía mucho para agregar, el post iba a ser un copy&paste de un diálogo (una "deliberación"!) presencial y epistolar con el distinguido lector Nowhere Man. Como antes de publicar vimos este post de SL en lo de Gargarella, nos vemos obligados a incluir, sobre el final, algunas respuestas. O sea: quedó un post largo, muy largo.

- Dice Nowhere Man: Yo personalmente prefiero el parlamentarismo en abstracto, pero no implica necesariamente que a) lo considere aplicable al sistema político argentino y b) que los problemas que se le atribuyen al presidencialismo desaparezcan con el cambio de sistema de gobierno. Me parece que hay un problema con el mecanismo causal que vincula parlamentarismo-presidencialismo y performance en todos los sentidos que se nos ocurren del término. Nadie se pregunta, por ejemplo, cómo adaptar el parlamentarismo al federalismo. Te aseguro que los actores políticos son agnósticos respecto del sistema de gobierno, pero tienen bien en claro que no les gustaría marginar su rol en el congreso a votar solo aquellos temas de incumbencia provincial como pasa en Alemania (sistema epistémicamente superior según Nino) o a reducir su influencia a reuniones bi y multilaterales con el primer ministro como pasa en Canadá.

- Dice el Criador: Hacia ahí iba un ejemplo que di: sería imposible de aprobar en Argentina una reforma parlamentarista donde sólo la cámara baja formara gobierno (la mayoría de las provincias se opondría a los tiros si fuera necesario), por lo cual uno supone que proponen un parlamentarismo simétrico entre ambas cámaras. Lo que no me pueden contestar es quién forma gobierno en 1983, en 1999 y en cualquier caso de mayorías diferentes en ambas cámaras. (Me mata que Wikipedia tiene entradas para todo). Es más, si los tipos recurren a argumentos linzianos como la "legitimidad dual" del presidencialismo, el bloqueo entre poderes, etc., todo eso mismo es aplicable a un parlamentarismo simétrico. A todo esto, concuerdo con que el parlamentarismo en abstracto es superior (según mi paladar), pero por la razón opuesta a la de estos muchachos: por la concentración del poder.

- Dice Nowhere: Lo de la concentración de poder está bueno en el sentido de identificabilidad del origen de las decisiones y, en consecuencia, accountability. Para mi son valores fundamentales para darle sentido al voto como mecanismo de expresión de preferencias. ¿Pero te referís al modelo westminster o a cualquier parlamentarismo? Porque el epítome del gobierno responsable de partido, Inglaterra, no es consecuencia necesaria del parlamentarismo. Donde tenés multipartidismo claramente no se sostiene y en algunos bipartidismos la estructura de la competencia no te garantiza una real capacidad de elegir entre opciones programáticamente diferenciadas (Venezuela 1958-1989; Colombia desde la posguerra hasta Pastrana).

- Dice el Criador: no estoy tan seguro. Es cierto que en una coalición es más difícil saber a qué partido individual premiar/castigar, pero al menos está claro cuál es la mayoría y cuál es la oposición. Cuando hay dos mayorías distintas (como en los presidencialismo divididos), eso es imposible. Estirando la metáfora de Przeworski: si dos mecánicos me reparan el auto, no sé a cuál volver si el arreglo quedó bien y a cuál no volver si quedó mal. El muy buen resultado de la UCR en 1989 me resulta inexplicable si no es por la dificultad de muchos votantes de determinar si era el Ejecutivo o un Legislativo obstruccionista el responsable de la crisis.

- Continúa Nowhere: para abortar el multipartidismo podrías decirme que acompañarías el cambio con una reforma del sistema electoral, pero ambos sabemos (Chhibber y Cox mediante) que tampoco garantizaríamos un bipartidismo. En síntesis, comparto tu ideal de concentración de poder, pero me parece que es clave entender que este tiene sentido cuando los partidos no son cáscaras vacías. De ahí que mi defensa del parlamentarismo podría basarse en la "concentración de poder en un gobierno responsable de partido o partidos". Aquí habría mucha menos deliberación que en un presidencialismo, porque los backbenchers podrían quedarse en su casa y daría lo mismo. Sin embargo, sí habría deliberación en el sentido de que se considerarán los puntos de vista de aquellos que deben considerarse para que la decisión sea correcta: los miembros de la coalición de gobierno asociados ideológicamente alrededor de un programa de gobierno. Mi defensa del parlamentarismo asocia ciertos argumentos deliberativistas que alguna vez leí de Nino, sin aceptar la creencia irrestricta en la deliberación que Gargarella y cía han venido defendiendo. Entiendo que hay provincias, sindicatos y una serie de restricciones exógenas que configuran intereses, los cuales no van a modificarse en virtud de la deliberación. Por ello, no creo en toda esa sanata de que hay que hablar por no se cuánto tiempo y de una cierta forma para que una ley sea aprobada deliberativamente. Sí me parece que hay formatos epistémicamente superiores que otros. Me refiero a que en algunos diseños se favorece la participación de aquellos intereses que sí deben participar, mientras que otros son marginados. Por ejemplo, la múltiple inclusión de actores de veto en regímenes presidenciales - gobierno dividido mediante- institucionaliza el freno a las decisiones independientemente de que haya una real base para ese veto. En un parlamentarismo, aún multipartidista, este tipo de frenos innecesarios se disuadirían porque la dimensión partidaria cobraría mayor relevancia; la necesidad de formar gobierno y sostenerlo en el tiempo genera una unidad de propósito que fortalece a los partidos, porque organiza los intereses de los legisladores a su alrededor. De ese modo, el claro matiz partidario del gobierno lo vuelve identificable y los induce a tener un programa de gobierno. Si es de coalición, la necesidad de darle estabilidad al gobierno hará que primen las consideraciones espaciales a la hora de incoporar otros miembros de la coalición, de forma tal que el carácter programático no se verá atenuado necesariamente. Finalmente, mientras dure el gobierno no tendrás vetos porque podemos suponer razonablemente que el gobierno se sostiene en una mayoría en el parlamento.

- Dice el Criador, ya en respuesta a SL: no sé si el parlamentarismo per se tiene ese efecto de fortalecimiento de los partidos. Y si no tiene ese efecto, un parlamentarismo cum partidos débiles no parece una opción deseable en ninguna de las dimensiones consideradas. Y cuando ese supuesto se pone en duda, se complica el argumento más fuerte de SL y otros, cuando dicen "¿qué régimen propende más a la formación de un sistema de partidos institucionalizados, definidos en términos programáticos, y a la gestación de campañas electorales definidas en “issues”?". Necesitaría mucha demostración empírica para convencerme de que los partidos parlamentaristas son -siendo todo lo demás constante- más programáticos, deliberativos, institucionalizados, basados en issues, etc., que los partidos presidencialistas. La comparación Europa Occidental - América Latina es mala, porque no controla por desarrollo económico (ni por tantas otras cosas: grandísimas guerras, marxismo, feudalismo, etc.). ¿Serán los partidos de Bangladesh, Botswana, Etiopía, India, Mauritania, Samoa, Trinidad y Tobago, Bulgaria, Macedonia y Albania (todos países parlamentarios) más institucionalizados que los partidos de los presidencialistas Chile, Uruguay, Mexico, Costa Rica, even Brasil? No tengo la menor idea (aunque imagino que no), pero quiero plantear que la comparación no puede ser entre Ecuador y Alemania; tiene que ser entre países parlamentarios y presidencialistas que compartan cierto nivel de desarrollo. Seguramente alguien lo hizo. SL, si me mostrás que el parlamentarismo tiene un efecto propio y decisivo sobre la institucionalización y el carácter programático de los partidos, entonces podre convencerme. In the meantime, no. (Y al convencerme tendré que ponderar también si un poquito de des-institucionalización, a lo Levitsky, no viene bien). Estimo que institucionalización y carácter programático, a su vez, son dimensiones independientes: las diferencias ideológicas entre demócratas y republicanos son bastante marcadas (y lo son cada vez más), pese a que los partidos son más bien laxos. Mientras los partidos sean programáticos (y varios casos demuestran que pueden serlo con este sistema de gobierno), estimo que -en un presidencialismo- la traslación de las preferencias de los votantes en políticas puede darse sin necesidad de tener partidos institucionalizados. Y lo único que importa para la democracia representativa -en términos normativos- es lo primero.

- Es cierto que en el presidencialismo hay más influencia de tipos no electos. Los ministros, por empezar. Pero posiblemente también los asesores más cercanos del presidente. Justo leía un racconto de Robert Kennedy sobre la crisis de los misiles en Cuba y al final Graham Allison (no es su texto más famoso) analizaba cómo, de todos los tipos que participaron del proceso de toma de decisiones (decisiones que -by the way- podían implicar el fin de la humanidad), había sólo uno (JFK) electo popularmente. Los líderes del Congreso (ni siquiera éste en pleno) apenas fueron informados (no consultados) sobre las decisiones tomadas horas antes de que Kennedy apareciera en cadena nacional (mundial!) anunciando el bloqueo. Esto es obviamente problemático, porque se supone que los tomadores de decisiones lo son porque son nuestros agentes, nuestros delegados; si bien es cierto que la decisión final siempre era de JFK, el hermano, los asesores, los jefes militares, algunos diplomáticos, etc., todos influyeron decisivamente en su decisión. Pero si uno lee atentamente la reacción de los congresistas (en general pidiendo medidas duras contra Cuba y la URSS) tal vez no esté tan mal aislar un poco la decisión de la urgencia electoral... No lo tengo claro, la verdad. Por otra parte, Tony Blair y su gabinete eran todos electos, pero no parece que 20.000 votantes en Segdefield (el distrito donde se presentaba Blair) posean más legitimidad que las decenas de millones a nivel nacional que pusieron la boleta de Kennedy.

- Yendo a las objeciones más "filosóficas", que no me interesan tanto. Agradezco el esfuerzo por descifrar el "pensamiento" del Criador, pero éste no es tal. Es un rejunte seguramente desordenado de cosas leídas por ahí. En este caso puntual, esta posición no es más que un rechazo a las ideas que RG, SL, Lucas y otros han expresado sobre la democracia deliberativa, y que sintetizo con un fragmento de RG en Clarín (“debemos asegurar que se dejen de lado aquellas normas que sean el mero producto de un intercambio de favores; las que no estén debidamente justificadas; las que no sean capaces de pasar el filtro de la razón pública; las que no puedan ser reconocidas sino como el producto exclusivo de un intercambio de beneficios o de la presión de algún grupo de interés) y con una pregunta que formula SL (“¿cómo podría justificar la democracia si no cree en la posibilidad de llegar a un acuerdo razonable, si no cree en la prevalencia racional de ningún principio?”). Agarro esto para evitar, también, la crítica de que uno se agarra de las versiones más débiles, truchas o mediocres del argumento. Mi respuesta es:
(1) Que ante esa pregunta no comprendo qué meta-criterios de razonabilidad dictaminan cuándo (¿y para quién?) algo es razonable o no. Ya que las decisiones pueden ser sujetadas a cierto estándar, ¿qué estándar legitima a ese estándar? Y así sucesivamente.
(2) Que no entiendo cómo podría existir un interés que no fuera "de algún grupo", dado que el conflicto es inherente a la sociedad y que no existe un "interés general", aunque todo interés sectorial se presente como tal. (Esto no niega que haya transacciones y negociaciones; pero pensarlas desvinculadas del poder y de los intereses resulta ininteligible para este bloggero).
(3) Que la democracia liberal puede defenderse tranquilamente como un marco donde intereses y valores plurales, incomparables e inconmensurables, y los modos de vida a ellos asociados, coexisten sin que unos (que se presentan a sí mismos como “razonables” y “racionales”, claro, pero que en verdad no son “razonables” y “racionales” para todo el mundo sino para el gusto de quien los enuncia) traten de eliminar a los otros. Claro que no todo valor es admisible: los que buscan destruir ese marco no pueden serlo. (Somos liberales, no boludos).
En la historia de occidente (en la mayoría de los griegos, los cristianos, los iusnaturalistas, los iluministas, los marxistas) generalmente prevaleció la idea opuesta: la idea (a mi juicio, bastante proclive al autoritarismo) de que, a la larga, existen soluciones “correctas”, “justas”, “buenas”, “síntesis superadoras”, “razonables”, "generales", etc., que algún hombre o grupo de hombres de algún modo puede encontrar. Incluso quienes dicen que el hombre no puede alcanzar esas soluciones también dicen que sí existen como “ideales regulativos”, como bosquejos de un mundo perfecto frente al cual comparar las sociedades realmente existentes. Bueno, si por el “escepticismo” que se me adjudica se entiende la incredulidad ante la capacidad de cualquier hombre (o incluso de todos los hombres vía la deliberación) de diseñar ese mundo donde todos acordamos qué es “razonable” (o “bueno”, o “justo"), entonces call me escéptico. Será una grata compañía: Maquiavelo, Max Weber, Isaiah Berlin… A todo esto, creo que hablar de soluciones "razonables" trata de meter de contrabando la idea monista (e, insisto, autoritaria y arrogante) de la solución objetivamente "buena", "justa", que excede al "mero interés de un grupo", etc., adoptando un término más modesto pero que en el fondo es lo mismo. Sí, ante eso soy escéptico. No creo en esos iluminados que pueden identificar el Bien, la Justicia o -lo que es lo mismo- la Razonabilidad.

Uff, hasta acá llegué. Saludos a los interlocutores.

Thursday, May 08, 2008

Acabo de romper el carnet

Hacía varios años que el Criador no se perdía un partido de playoff de Copa de local. Pero como las de ticketek se agotaron el lunes, como no tuvo tiempo de ir al Monumental en estos días, y como seguramente algo intuía de modo subconciente, hoy lo vio por TV. Se van a cagar, no se puede ser tan, tan amargo. El 2-0 convertido en 2-4 contra Peñarol que nos originó el apodo debe de haber sido así. Se van a cagar, no pienso mirar más a estos pelotudos.

Saturday, May 03, 2008

¿Hablando la gente se entiende? Parte 2

Vino la contra-respuesta a nuestro último post de respuesta. Trataremos de ser mucho más sintéticos en la contra-contra-respuesta de lo que es la contra-respuesta:

1. Se dice, principalmente, que respondíamos a algo ajeno al post original: "no se discutía el parlamentarimos y presidencialismo". No haremos una exégesis detallada, pero esto no es así. El post original y sus comments (adonde iban nuestras críticas) contienen, entre otras, las siguientes afirmaciones:

- "Nino es abiertamente crítico del intento reformista y de las negociaciones entre los partidos, promoviendo al parlamentarismo y otras reformas mucho más profundas".
- "Me resulta muy difícil ver a Nino como autor intelectual de las reformas (al menos de las principales y fracasadas razones sobre atenuar al presidencialismo) de 1994".
- "Nino abogó por un semipresidencialismo"
- "Esto surge de un paper que Nino publico en el CCD en 1988, en que compara el presidencialismo, el semipresidencialismo y parlamentarismo, con un erudición asombrosa".
- "Fijate que en 1987 (un año antes) había surgido la tesis de Linz sobre los riesgos del presidencialismo, y en forma de paper informal (no se publicó hasta 1999). Nino ya tenía el paper de Linz, claro, y la crítico con argumentos que hoy todavía son bastante sólidos".
- "El primer ministro en el esquema de la propuesta de Nino era, en una categoría bien nineana, un second best para la Argentina. Nino era más parlamentarista".

No seguimos para no alargar el post, pero todas estas frases son sacadas del primer tercio de la pantalla. Luego continúan con estos temas extensamente. Es decir, posteador y commentaristas hablaron largo y tendido de presidencialismo y parlamentarismo. Que ahora reculen en sus postulados, es un´alltra cosa...

2. Después hacen una extensa crítica a nuestra acidez sobre la manera -extática, diríase- con la que se describe a Nino en diversos comments. Esto no era más que un chiste, y queda a criterio del lector determinar su importancia. Tal vez sea que el Criador no se conmueve mucho, pero no recuerda haber ponderado la "erudición asombrosa" de nadie. Y si Nino dijo las cosas que le atribuyen los commentaristas, el Criador no lo considera un erudito -ni mucho menos- en materia de sistemas de gobierno e instituciones políticas. Eso, again, es un gusto personal.

3. Una pequeña precisión cuando se comparan instituciones. No es adecuado hablar de semipresidencialismo "al estilo francés, portugués, etc.", porque el sistema de gobierno en esos dos casos es bastante distinto. No son el mismo "estilo", y si la CCD de Nino los propuso como lo mismo, entonces su propuesta en algo erraba. Una buena discusión, acá.

4. Yendo a algo más importante. Se dice que "el presidencialismo es una institución, al menos en Argentina, fracasada. El presidencialismo fracasó, se agotó". Esto es es una mega-mega-afirmación, que requiere mucha mayor claridad en los conceptos usados (¿qué significa "fracasar"? ¿En qué aspectos? ¿Performance económica, estabilidad democrática, calidad democrática, todos esos?), muchísima evidencia empírica y la demostración de que otro sistema no habría "fracasado". Uno puede leer todo el post y de todo eso encontrará lo siguiente: nada. El argumento que se da es el típico: "las crisis podrían haberse manejado mucho mejor", sin ninguna evidencia empírica. A juicio del Criador, la del 2001 se manejó institucionalmente sin mayores problemas. Y lo que no tiene en claro es qué institución alternativa al presidencialismo habría manejado mejor, por dar sólo un ejemplo, las mayorías diferentes en las cámaras alta y baja en los períodos 83-87 y 99-01. Uno estima que en un país federal ambas deberían ser necesarias para formar gobierno. ¿Qué coalición avizoran los proponentes de un sistema de gobierno alternativo? Porque, para proponer otras instituciones, hay que analizar cómo se vinculan con otros elementos, empezando -es increíble que haya que aclararlo!- por el sistema de partidos.

5. Luego se dice: "si lo partidos políticos quieren jugar al caos, no hay instituciones que nos ayuden. Eso es cultural". Esto lo dejamos a criterio del lector, sin mayores comentarios. Si todo "es cultural", no está claro para qué nos gastamos en escribir tanto sobre instituciones...

6. Se reprocha que en un comment se dijera -como es bastante obvio- que el Congreso puede controlar los DNU que emite el presidente. El autor critica la reglamentación específica de este control en el caso argentino, con lo cual no está claro si la crítica es "contra el presidencialismo" o "contra el presidencialismo argentino". Para que la discusión sea coherente, hay que mantenerse en un mismo nivel de abstracción, no saltar de la generalidad a lo particular. Anyway, si queremos ir al caso argentino, basta que la oposición sea mayoría en el Congreso para que puede impedirle al presidente emitir DNU. ¿No es ésa una herramienta de control muy poderosa? Alcanza con que, en 2009, las preferencias de los votantes otorguen la mayoría a un partido distinto. Ahora, si las elecciones dan la mayoría al mismo partido en ambos poderes, el reproche que el autor debería hacer es a los votantes, no al sistema. En cambio, en el parlamentarismo, NUNCA un partido controla el Ejecutivo y otro el Legislativo. Si quieren deliberación, control entre poderes, etc., ¿cuál sistema les parece más apropiado?

Pero todo indica que no tendremos respuesta, porque sólo se nos leerá para alguna que otra cosita. Nuestra "especialidad", parece, es el "análisis de coyuntura". Para las discusiones profundas, el lector deberá trasladarse a su blog, entonces...

Thursday, May 01, 2008

¿Hablando la gente se entiende?

Este post en el sitio de Gargarella tratamos de discutirlo in situ pero bien vale traerlo acá. Básicamente, el argumento del post y la mayoría de los comentarios es: para hacer una "democracia deliberativa" hay que pasar a un parlamentarismo (o a lo sumo, un semipresidencialismo). El argumento de nuestras críticas era el típico (¿por qué un parlamentarismo estimularía más la discusión que un presidencialismo, donde puede haber mayorías distintas en ambos poderes?), pero hay algo más de fondo. En ningún lugar del post o los comments aparecen el poder y los intereses. Bah, sí aparecen: en los malvados políticos de la Constituyente del 94, que pervirtieron los sacrosantos consejos de Carlos Nino, un auténtico hombre del Renacimiento (maestro de la derecho, la filosofía, la ciencia política y seguramente tantas artes más). Pero con el parlamentarismo, al parecer, desaparecerían estos políticos guiados por intereses para dar lugar a tipos dispuestos al diálogo y -lo que es más notable- a dejarse convencer a través del diálogo. Una vez que se convencen de que en el parlamentarismo nadie convence a nadie sino que las mismas mayorías imponen su número votación tras votación, dicen que el parlamentarismo fortalecerá la "deliberación intrapartidaria", como si los partidos fueron grupos de estudio y reflexión filosófica en lugar de arenas de competencia, poder y distribución de incentivos. Los conflictos intrapartidarios entre Blair y Brown, entre Rajoy y Aguirre, entre Thatcher y quienes la voltearon, entre Chirac y Sarkozy, entre Prodi y Veltroni, etc., no eran filosóficos (aunque obviamente para volverlos más legítimos a veces tuvieran que recurrir a tal pantalla) ni se saldaron vía la mayéutica.

No está mal ser prescriptivo, pero sin tanta ingenuidad...

Wednesday, April 30, 2008

Post de entretiempo (con los huevos en la garganta)

El post de entretiempo en partidos de Copa de visitantes es un genre histórico del Criador. River no está jugando mal; de hecho, en los primeros quince fue mucho más que Sanloré. Pero aun para el Criador, cholista desde el día cero, resulta inexplicable que -en el partido más importante en lo que va del año- hagan banco Ponzio, Ortega, Alexis y Buonanotte. Es cierto que contra boca hay que poner todo porque políticamente ningún DT soporta perder ese partido, es cierto que el Burro y el chileno no vienen muy bien, es cierto que Ponzio tiene que estar sí o sí contra boca (Ahumada suspendido), es cierto que el enano está físicamente muerto, es cierto que era necesario redoblar la marca por los costados porque -como diría el Bambi con un gestito clásico de manos- San Lorenzo sale muy bien por afuera, Fernando. Pero la prioridad es la Copa, Cholo. Hasta las encuestas en el sitio oficial del club dan 80% de primeras preferencias a ganar la Copa frente a ganar el superclásico o ganar el título local. ¿Para qué poner a Buonanotte contra Argentinos Jrs., de locales, en un partido de un fútbol devaluado y del que ya tenemos 32 títulos? Non capisco. En cuanto al equipo, esta copia berreta de Leto que es Archubi sigue demostrando que no está para River, y los centrales -como advertimos ab initio- son impropios de un equipo campeón de la Libertadores. Fuera de eso, estamos bien.

Saturday, April 26, 2008

¿Cómo va la causalidad?

"We find that the player’s home country’s history of violent civil conflict is strongly associated with violent behavior on the soccer pitch, as captured in yellow and red cards... These findings raise the question of precisely how civil war affects national culture... Our data tentatively suggest that childhood and adolescent exposure to national violence may be the causal channel", dice este interesante paper de Saiegh y otros.

Pero el Criador se pregunta: ¿no podrá ser que los futbolistas que vienen de países con conflictos civiles son más amonestados y expulsados en las ligas europeas porque los árbitros europeos tienden a ser más rigurosos con los futbolistas extranjeros, negros, tercermundistas, etc., que son precisamente los que vienen de países con guerras civiles?

Siempre igual, todo igual, todo lo mismo

No se puede hablar tantos meses de lo mismo, hasta el Criador se aburrió. En la interna Hillary - Obama se vienen repitiendo ciertos patrones muy marcados en el comportamiento de los votantes; tanto, que cualquier diferencia mínima entre un comicio y el anterior en la composición de ambos electorados lleva a los comentaristas (que, en general, tienen simpatías explícitas o veladas por uno u otro) a detectar realineamientos, cambios duraderos, "problemas en la general", y así. En todos lados Hillary gana entre las mujeres, los viejos, los católicos y los votantes sin estudios universitarios; en contraste, Obama gana entre los hombres, los jóvenes, los que tienen estudios universitarios y los negros. Entonces, cualquier minúscula variación lleva a los bloggers a conclusiones generalmente apresuradas. El extenso debate en The New Republic sobre el desempeño de Obama en los suburbios de Philadelphia es un ejemplo de esto (ver la saga: acá, luego acá, luego acá, siguiendo acá...). Si uno es realmente fanático de encontrar variaciones microscópicas, los mejores análisis son de Jay Cost en Real Clear Politics: acá hace su primer análisis y acá detecta un leve crecimiento de Obama en ciertas zonas de Pennsylvania demográficamente comparables a zonas de Ohio. Las diferencias son realmente pequeñas (if we compare a county in Ohio to one in central Pennsylvania with similar racial, income, and age demographics, we should find Clinton's margin to be 7 to 17 points smaller in the Pennsylvania county... Clinton still won the counties by an average of 25 points. The point is that, if this area were behaving like Ohio or the rest of Pennsylvania, she would have won them by something closer to 33 points), pero a esta altura de la primaria ya se busca el detalle. Si las diferencias son a ese nivel, entonces lo significativo para el Criador es lo contrario: la regularidad. No importó que Obama haya tirado 10 palos en avisos de TV en un mes en Pennsylavania; no alteró el comportamiento que el electorado mostró en estados previos. No importaron sus gaffes, no importó que se negara al clientelismo que se estila en el estado (posiblemente no por moralista sino por entender que un dólar en TV reditúa más que un dólar en un puntero), no importó que Hillary tuviera la máquina del gobernador, ninguna de esas variables de coyuntura alteró patrones previos de comportamiento. Lo llamativo es la regularidad. Conociendo la demografía de un estado es bastante factible prever quien ganará. Está pasado de moda explicar los fenómenos así (y la ciencia política por obvias razones de supervivencia no debería hacerlo), pero la posibilidad de predecir nos acerca al ideal barañaoista...

PD: hablando de regularidades peculiares, parece que la distancia con Canadá es la variable que mejor anticipa el desempeño escolar de los estudiantes yanquis, mejor que ingreso, etnicidad o presupuesto por alumno. Ya Narodowsky debería mudar una escuela al Yukón para hacer una prueba piloto...

Monday, April 21, 2008

Un fantasma recorre América Latina

Hace ya un tiempo que Latinoamérica viene eligiendo presidentes que son "el primero en...". Apelando a un (seguramente incompleto) repaso de memoria, Chávez rompió la sucesión de presidentes de origen adeco-copeyano (y uno supone que fue el primer mestizo), Lagos fue el primer socialista desde Allende, Fox fue el primer no-priista en décadas, Toledo el primer mestizo, Lula el primer obrero, Uribe el primer presidente que no pertenecía ni al partido liberal ni al conservador, ¿Lucio Gutiérrez el primer mestizo?, Evo el primer indígena, Bachelet la primera mujera, Tabaré Vázquez el primer socialista, Cristina la primera mujer (como cabeza de fórmula), y ahora Lugo el primer presidente no colorado en más de 40 años. Seguramente en Centroamérica hay más casos, pero ya con esto debemos inferir que algo pasa. ¿Democratización de la democracia? Parece. La alternancia se vuelve más impredecible, al menos. Y grupos (partidarios, clasistas, étnicos, de género) que antes no lograban llegar a la presidencia, en menos de 10 años, en todos los países de Sudamérica, han logrado colocar a "uno de ellos" en el Ejecutivo. Ya no son las élites tradicionales (hombres, blancos, de clase media para arriba, pertenencientes a unos pocos partidos) los que pueden aspirar a la presidencia. Seguramente cada caso tiene sus explicaciones particulares, pero algo más general parece estar pasando. Puede ser que, cuando la democracia como regla de juego ya no está en discusión, se abra el juego a sectores mucho más amplios. ¿Habrá alguna explicación socio-económica? Al Criador no se le ocurre ninguna. ¿Ustedes qué opinan?